Opinión


Fulanito y Sutanito

Fulanito y Sutanito | La Crónica de Hoy

Nadie incurre en delito empujado por el destino

Séneca

 

Hemos dicho antes en este mismo espacio, que existen infinidad de conductas ilícitas o corruptas que dependiendo de su gravedad pueden constituir faltas administrativas, delitos o incluso ambas. El Código Penal para el Distrito Federal contiene tres títulos relacionados con este fenómeno: 1) de delitos relacionados con hechos de corrupción cometidos por servidores públicos; 2) hechos de corrupción cometidos por particulares y; 3) hechos de corrupción y delitos en contra del adecuado desarrollo de la justicia cometidos por servidores públicos.

Hay una mayor regulación de los delitos cometidos contra el servicio público y contra la justicia por parte de servidores públicos (23 tipos penales en 44 artículos) que los que se cometen desde la esfera particular (10 tipos en 15 artículos). Escenario muy natural y comprensible si consideramos que un servidor público sólo puede hacer aquello que la norma jurídica le permite hacer y, consecuentemente, está impedido para hacer cualquier cosa distinta.

En un intento más por compartir algo de estos temas que tanto me gustan, pero cuya materialización tanto dañan al país y detienen el potencial de su grandeza, perfilaremos uno de los delitos cometidos por servidores públicos más comunes: el ejercicio ilegal del servicio público. Primero decir que servidor público es toda persona que desempeña un empleo, cargo o comisión, de cualquier naturaleza, en cualquiera de los tres poderes (legislativo, ejecutivo y judicial), así como en los órganos constitucionales autónomos.

Segundo, recordar que no todos los servidores públicos son abogados, porque no deben serlo. Hay centenares, o millares quizás, de perfiles para los múltiples encargos en el servicio público en los que no se requieren conocimientos jurídicos para el desempeño de la función, pero sí para evitar incurrir en comportamientos indebidos. Para hacer de esta columna algo más ligero, quise recurrir a los buenos Fulanito, Sutanito y Perenganito que todos conocemos. Fulanito, jefe de departamento en un Hospital del Instituto de Servicios Sanitarios Sociales de los Trabajadores Estatales (ISSSTE) que obviamente tampoco existe hizo esto.

I.  A partir de la siguiente semana Fulanito será promovido a Subdirector, su jefa le sugiere familiarizarse con las funciones del nuevo cargo. Fulanito, notoriamente entusiasmado, se apresura a revisar documentos a cargo de la Subdirección que en breve recibirá y con el único propósito de adelantar trabajo, incluso firma un par de oficios y gira instrucciones al personal que próximamente estará coordinando.

II. Hoy miércoles 23 de junio, Fulanito es despedido injustificadamente de su empleo. Convencido de que se trata de una injusticia, se rehúsa a retirarse y a entregar oficina y documentos bajo su resguardo y así continúa desarrollando sus funciones como jefe de departamento aun sabiendo que su nombramiento ya ha sido revocado. 

III. Un amigo de Fulanito, paciente en ese mismo hospital, requiere cinco días de incapacidad, aunque sólo le fueron concedidos tres por el médico tratante. Fulanito está conmovido por la condición personal de su amigo y le ayuda a alterar ese documento para que lo presente en su empleo y le justifiquen 5 inasistencias.

IV. Fulanito debe custodiar el inventario de medicamentos del hospital. Una tarde decide irse temprano, sin previa autorización de su jefa y sin dar aviso. A la mañana siguiente advierte que faltan 5 cajas de antibióticos y 10 de antidepresivos.

Sutanito, servidor público integrante del Escuadrón de Protección Ambiental (EPA) que, entre otras, tiene la función de emitir permisos para construcciones inmobiliarias, recibe un peritaje público que da cuenta del impacto ambiental que produciría la construcción de unos departamentitos a las afueras de la CUA (la Ciudad de Universitarios Aspiracionistas).

Pero Sutanito está convencido de que ese desarrollo inmobiliario es un proyecto social por los beneficios de vivienda digna que traerá para muchas familias, así que decide sustituir ese peritaje por otro en el que el resultado es favorable y, en consecuencia, se construyen los departamentos.

Perenganito, Director del RENO decide contratar a un amigo en condiciones económicas extremadamente precarias, que hace tres años fue inhabilitado por cinco años para desempeñarse en el servicio público.

Quizás no lo parezca, pero incluso con fines altruistas, genuinamente filantrópicos, de convicción de justicia o incluso por lo que parecería ser un simple descuido, podemos incurrir en conductas corruptas.

Así, a partir del desconocimiento, de premisas equivocadas inicia un camino en el que todos perdemos.

Otra cosa, tan delito y tan falta es la que comete el más modesto de los servidores públicos, como la que hace el non plus ultra.

Eso sí, la sanción, como la pedrada, es según el sapo.  

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