Opinión


Modelo óptimo de policías

Modelo óptimo de policías | La Crónica de Hoy

La sociedad es un manicomio cuyos guardianes

son los funcionarios de policía.

Johann August Strindberg

 

Si por política criminal entendemos la construcción de las bases sobre las cuales se sostienen y se ejecutan mecanismos de control social, así como la definición de la naturaleza, objeto y límites del poder punitivo del Estado, entonces para nadie debe resultar extraño que uno de los ejes sobres los cuales debería descansar esa política estatal es, primero, la prevención del delito y, segundo, la persecución penal, o sea, el camino que va desde la investigación del delito ya perpetrado hasta la imposición y ejecución de sanciones.

Hasta este punto, la lógica que sigue la política criminal en nuestro país no es desacertada, en el plano formal, sin embargo, el problema nace de la visible contradicción entre lo que marcan los cánones y lo que ocurre en la práctica.

Esta permanente disociación entre el dogmatismo y el pragmatismo que parecen no tener punto de encuentro porque, al menos en este apartado nuestra política criminal es preponderantemente punitivista, no preventiva. Nos centramos más en las consecuencias y no en la identificación y evitación de las causas.

Como la seguridad pública es un derecho humano de la ciudadanía, es sin duda una asignatura que nos convoca a todos, particularmente en el ámbito local, a las policías preventivas en cada una de las entidades federativas, pues es allí donde se gestan y ejecutan la inmensa mayoría de los delitos. Así, la labor disuasiva del fenómeno delictivo debe descansar prioritariamente en la proximidad y la atención temprana que de forma natural pueden brindar las corporaciones estatales de seguridad.

Bajo estas premisas, el 4 de octubre de 2017, se publicaron en el Diario Oficial de la Federación, una serie de acuerdos alcanzados por el Consejo Nacional de Seguridad Pública, uno de los cuales fue el 03/XLII/17 por el que se aprobó el Modelo Óptimo de Función Policial para el fortalecimiento de las policías preventivas estatales.

El modelo partió del diagnóstico de cada uno de estos cuerpos de seguridad y el cumplimiento en la implementación de diez diferentes indicadores útiles para determinar qué tan bien andamos. Entre esos indicadores se encuentran, por ejemplo, el estado de fuerza mínimo, evaluación de permanencia y depuración policial, certificación única, y protocolos mínimos de actuación.

Con corte al 31 de diciembre de 2020, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, ha publicado hallazgos interesantes. En estado de fuerza mínimo, que es un parámetro de la ONU según el cual deben existir por lo menos 1.8 policías por cada mil habitantes (Px1000h), de las 32 entidades federativas, sólo la Ciudad de México con sus 39,775 elementos cumple —e incluso rebasa— este estándar internacional a razón de 4.41 (Px1000H).

La segunda entidad en aproximarse al cumplimiento de este indicador es Yucatán, con un rango de 1.64 correspondiente a sus 3,699 operativos. Aunque el Estado de México ocupa el segundo lugar nacional con 17,174 elementos operativos, debido a su densidad poblacional alcanza apenas un promedio de 0.99 Px100h. El promedio a nivel nacional es de apenas 1.02 policías preventivos estatales por cada mil habitantes.

Por otro lado, de los 130,136 elementos que integran el estado mínimo de fuerza a nivel nacional, tenemos que 127,840 (98%) fueron sometidos a evaluación de control de confianza y de ellos, 7,066 (6%) no obtuvieron resultados aprobatorios, por lo que tendrían que haber sido cesados de la corporación. Así, la fuerza real operativa sería entonces de 123,070 elementos y las entidades federativas tendrían que integrar a sus filas cerca de 102 mil elementos nuevos para alcanzar el parámetro internacional.

Esta integración, sin embargo, no implica únicamente su reclutamiento, sino que además se encontraría pendiente su formación, actualización y evaluación que garanticen su idoneidad, proceso que, desde luego no es inmediato.

Además del análisis de los otros indicadores que, por razones de espacio, dejaremos para otra entrega, hay que señalar que una condición básica para el éxito de cualquier institución, organización o empresa, es siempre el capital humano.

Si a más de tres años de distancia de la emisión del Modelo Óptimo de la Función Policial, no se han alcanzado las condiciones cuantitativas mínimas necesarias para la consecución de un fin, entonces es razonable encontrar una constante en las cifras de incidencia delictiva de la que, desde luego, no puede responsabilizarse a las corporaciones mismas y menos aún, a sus integrantes.

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