Opinión


Ni una patita más

Ni una patita más | La Crónica de Hoy

A casi un año de distancia y meramente por la vía de una resolución administrativa de la que indebidamente fue juez y parte, la ProFePA determinó que la castración del #OsitoNegro34 fue “errónea”. Lo anterior, en respuesta a la denuncia que sobre el infame hecho presentó la diputada panista Claudia Caballero Chávez, no quedándole de otra a la Procuraduría que buscar librarse de culpa acusando directamente de la bárbara emasculación al Ing. Agrónomo Zootecnista (y cazador) Rogelio Carrera Treviño, Coordinador del Laboratorio de Vida Silvestre de la FMVZ de la Universidad Autónoma de NL, toda vez que, según, el ¿académico? no cumplió con las obligaciones que tenía como depositario del ejemplar, y sí en cambio se excedió en facultades tomando determinaciones que no le correspondían y que tampoco estaban contempladas en las autorizaciones para que desarrollara el proyecto: “Estado de salud dentro de las poblaciones de osos negros”. Desde luego hay varios implicados más, pero, LO SIGNIFICATIVO de esta determinación es que alimentará irrebatiblemente el procedimiento de carácter penal que por tan lamentable asunto tiene entre sus haberes la Fiscalía General de la República. ¡Gracias!

 

En otro asunto, permítaseme compartir que bajo emociones diversas seguí virtualmente LA MARCHA que el pasado sábado salió de la Fiscalía de Tlalnepantla rumbo al Palacio de Gobierno de la entidad exigiendo #justiciaparaSilver, que es como al parecer se llamaba “el perrito” recientemente ma-sa-cra-do… sí… sin la menor piedad y con evidente dolo, abuso, alevosía y ventaja. Por lo menos en dos ocasiones se me pusieron los ojos a modo Remi. Una, cuando se guardó un minuto de silencio por esa criatura vilmente asesinada… a-se-si-na-da… y, otra, cuando fueron pronunciados los nombres de otros lomitos muertos con similar violencia como lo fueron, entre otros, RODOLFO y LUNA, enfatizando la falta que nos hacen. Igualmente se me enchinó la piel cuando de manera firme y resonante se escuchó la demanda “por un México no especista” y el grito de “SILVER escucha… ¡estamos en tu lucha!”, que en voz de los aproximadamente 200 participantes (a decir de la policía que los escoltó respetuosamente) tomó un sesgo especial, máxime cuando la complementaron añadiendo con rigor que no se tolerará “ni una patita más”, frase que espero de corazón no resulte ofensiva por su similitud con la que usan quienes enérgicamente levantan la voz por las mujeres asesinadas en nuestro México oscuro. Y es que se trata, con la distancia debida, de condición similar de indefensión y extrema violencia.

Aunque para este preciso caso se reconoce la pronta reacción de las autoridades competentes para capturar a por lo menos dos de los ocho presuntos asesinos (ya vinculados a proceso y acertadamente sin poderlo llevar en libertad) y para amarrar en tiempo y forma pruebas contundentes que deriven en una sanción ejemplar, como casi siempre resulta, ahogado el niño se procede a tapar el pozo. Esta vez proponiendo aumentar la pena carcelaria (condición que lamentablemente no aplicará a estos barbajanes, pero, con lo que hay para hoy será suficiente) para lo que insisten en sostener como “maltrato”, cuando se trata de acciones que van mucho más allá de ese leve término y disponiendo asimismo otras medidas de carácter administrativo que comentaré a futuro, pero que de todas formas y vengan como vengan, pondrán a pensar más de dos veces a quien pretenda hacer daño a una criatura. Solamente solicito a los legisladores que cuiden esmeradamente la redacción y muy especialmente la viabilidad de las pretendidas disposiciones, inclusive tipificando al tiempo las agravantes en lo tocante a lo penal. Mejor con calma que pasarlas de pisa y corre para atraer el aplauso de una ciudadanía harta, y mucho, de la impunidad que priva particularmente en este tipo de hechos.

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