Metrópoli


Una jornada electoral diferente

Pese a ver urnas muy llenas, ya en el recuento de votos pudimos constatar que no se llegó al 50% de los 579 que estaban en la lista nominal. Pero, como dijo una compañera: "voten o no voten, tenemos que hacer la misma talacha"...

Una jornada electoral diferente | La Crónica de Hoy

Fue una jornada un poco diferente, obviamente marcada por la pandemia, porque predominó la sanitización constante de las mamparas, la sana distancia, el no tocar las credenciales, la aplicación de gel... aunque se notó que la paranoia por el COVID bajó bastante, quizá por eso mismo se vio a tantos adultos mayores asistir a emitir su voto, aun en sillas de ruedas y acompañados por algún familiar.

Por momentos se sentía nutrida la votación, como que llegaban familias completas a votar.  Sin embargo, también hubo ratos en los que ni un votante se asomaba y esos momentos los aprovechamos los funcionarios para votar.

Va un pequeño paréntesis respecto a los lugares que pueden conseguir los del INE para ubicar las casillas. En este caso estábamos tres casillas de una sección en el estacionamiento de una unidad habitacional, casi todos apilados, porque entre que éramos seis funcionarios, más los observadores electorales, más los representantes de partido, en total de una casilla básica y dos contiguas eran más de 30 personas.

En otra unidad casi frente a la nuestra había otras tres, así que de repente se veían grupos muy nutridos de votantes, pero que debían caminar con muchísimo cuidado sobre una calle super transitada, con banquetas casi inexistentes y donde el peatón, la verdad, es visto como molestia por los automovilistas. "Es lo que se puede conseguir ", dicen los del INE, que la verdad, se enfrentan a mucha apatía en ese sentido, pues lugares más adecuados se les niegan o no pasan el visto bueno de los partidos, así que, en ese sentido, la seguridad del votante viene quedando en último lugar.

En cuanto a los funcionarios, hubo muchos jóvenes, para algunos la primera vez que participaban en una elección, así que era contagioso su entusiasmo porque llegaran los votantes y, sin embargo, ya al final lo único que querían, igual que casi todos, era que cuadraran los números y poder terminar de llenar innumerables documentos para entregar paquetes y podernos retirar a descansar de una larga jornada que empezó desde las 7:30 horas.

Pese a ver urnas muy llenas, ya en el recuento de votos pudimos constatar que no se llegó al 50% de los 579 que estaban en la lista nominal. Pero, como dijo una compañera: "voten o no voten, tenemos que hacer la misma talacha"...

Nosotros publicamos resultados, armamos paquetes con las actas y los documentos requeridos, entregamos los expedientes... pero esto apenas comienza, porque si lo nuestro fue pesado, somos un eslabón más de la gran cadena que sigue y en la que aún estarán por un rato quienes trabajan para el INE y el IECM. Para ellos el agobio seguirá un rato más y multiplicado por cientos, miles

Por cierto, por acá arrasó Morena, aunque hubo muchos votos para el PRI y el PAN.

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