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Vivimos en burbujas donde no sentimos al planeta, dice Norma Muñoz Ledo

La escritora presenta su libro "Tú y yo", en el cual cuestiona el desarraigo humano con la Tierra

Vivimos en burbujas donde no sentimos al planeta, dice Norma Muñoz Ledo | La Crónica de Hoy

¿Qué preguntas le harías a la Tierra si nuestro planeta pudiera hablar? Es la premisa del libro Tú y yo, escrito por Norma Muñoz Ledo (Ciudad de México, 1967)  e ilustrado por Meel Cerecer, donde a través de versos se cuestiona ¿los humanos somos parte del origen del mundo?, ¿cuándo va a morir la Tierra?, ¿alberga el planeta algo aún no descubierto? y ¿cómo se siente estar tan contaminada?, por mencionar algunas dudas.

La autora platica que el libro surgió después del sismo de 2017 cuando escuchó a unos niños preguntar si había temblado porque la Tierra estaba enojada. Después, Muñoz Ledo planteó a diferentes grupos de niños –con ayuda de tres amigos– la pregunta: si tuvieras al planeta frente a ti, como si fuera una persona, ¿qué pregunta le harías?

“Me di cuenta que era de lo más diverso porque algunas preguntas eran filosóficas: ¿quién eres?, ¿de dónde vienes?, ¿dónde naciste?, ¿te vas a morir también?, ¿cuáles son tus secretos?, ¿por qué estás tan contaminada? y esta última pregunta me llamó la atención porque me hizo contestar en un sentido de tú y yo, yo estoy en ti, tú estás en mí, es decir, realmente existe un vínculo entre nosotros y el planeta”, comenta.

Muñoz Ledo opina que tanto niños como adultos vivimos de manera urbanizada, esto es, con un fuerte desarraigo hacia la naturaleza.

“Vivimos en burbujas en donde no sentimos al plantea, es una cosa que te das cuenta fácilmente en todas las personas urbanas. Me han contado que los niños preguntan: ¿de dónde viene la leche, los juegos, la zanahoria? y los niños contestan cosas como del cartón, del refrigerador, del supermercado, eso te habla de la desvinculación que existe, de no entender en dónde está lo que nos sostiene”, indica.

 Somos una sociedad, adultocéntrica, cerebrocéntrica y antropocéntrica, añade. “Hace falta mover el enfoque porque los adultos somos quienes tomamos las decisiones y todo está centrado, desde hace tres siglos, en la modernidad, en el desarrollo del hombre, en el auge de la humanidad”. 

-Mencionas que la libertad e inteligencia son dos armas peligrosas del humano…

Hago una metáfora de la inteligencia porque inteligencia es como el fuego y simbólicamente son dos cosas que pueden ser comparables. El fuego si se contiene te da calor, te permite cocinar, mover cosas, pero si el fuego se sale de control entonces es un desastre, todo arrasa, todo mata.

 “Si pensamos, inteligencia es eso mismo, puede servir para tantas cosas, para la creación, los inventos y comprensión, no es cualquier cosa; pero si la dejamos así y decimos que todo lo que hay en el ser es inteligencia y no hay nada más, que somos cerebros con patas podemos llegar a la creación de sin sentidos, podemos crear armas, problemas, guerras y muchas cosas que nos lastiman como la creación de agroquímicos”, responde.

 Somos libres pero también tenemos responsabilidades, añade la autora. “Eso es algo muy importante comprender, la libertad existe, pero también somos responsables de nuestros actos y eso es lo que a veces se nos olvida”. 

 En el libro editado por el Fondo de Cultura Económica (FCE), Muñoz Ledo lanza las preguntas ¿qué puedo hacer por ti?, ¿qué regalo quieres de mí?

 “¿Qué te diría tu mamá si realmente te has portado como nos hemos portado con la Tierra? El planeta es como una mamá que se enoja y te regaña, pero siempre te quiere, te apapacha y está ahí contigo aunque también tiene derecho a decirte: ya párale. Si tienes esa inquietud de decirle qué puedo hacer por ti, probablemente te diga quiéreme, respétame porque son peticiones muy naturales no sólo de la Tierra sino de nosotros entre los humanos y de todo ser vivo”, señala.

ENCUENTRO. Las ilustraciones del libro, que pertenece a la colección A la orilla del viento, estuvieron a cargo de Meel Cerecer, finalista en la Bienal de Ilustración Pictoline 2020.

“Nos conocimos hace dos zoom gracias a la editora Susana Figueroa quien siempre estuvo siempre en medio de las propuestas. Meel le dio forma gráfica a la protagonista: la Tierra. Ambas coincidimos que debía ser una imagen femenina y en el libro la Tierra está en todos lados no como una figura humana pero sí está presente, acompañando cada verso”, señala la autora.

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